Lecturas
Recuerda elegir la que creas que le irá mejor a tu grupo. Piensa en tus niñxs y elige un par de ellas, trabájalas y así cuando llegue el momento seguro que lo dominas a la perfección y puedes guiar a los niñxs en la reflexión.
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“Ven y sígueme”
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Lc. 9, 23-25
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Y decía a
todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz
cada día, y sígame.
Porque
todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida
por causa de mí, éste la salvará.
Pues ¿qué
aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí
mismo?
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“Amaos los unos a los otros como
yo os he amado”
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Jn. 13, 34
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Un
mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que
también os améis unos a otros.
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“Hay que perdonar 70 veces 7”
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Mt. 18, 21-22
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Pedro se
acercó a Jesús y le preguntó:
Señor,
¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta
siete veces?
—No te
digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces[a] —le contestó
Jesús—.
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“Lo que le hicisteis a vuestros
hermano, a mí me lo hicisteis”
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Mt. 25, 35-40
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Porque
tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui
forastero, y me recogisteis;
estuve
desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y
vinisteis a mí.
Entonces
los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te
sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
¿Y cuándo
te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
¿O cuándo
te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
Y
respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a
uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
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“La vida es Cristo”
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Fil. 1, 21-22
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Porque
para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
Mas si el
vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué
escoger.
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“No andéis preocupados por
vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis, ¿no
vale más la vida que el alimento y el cuerpo más que el vestido?”
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Mt. 6, 24-34
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»Nadie
puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o
querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios
y a las riquezas.
»Por eso
les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su
cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el
cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni
cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las
alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho
que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?
»¿Y por
qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No
trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su
esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy
está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por
ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué
comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Los paganos
andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las
necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y
todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el
mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.
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“Vosotros sois la sal de la Tierra,
vosotros sois la luz del mundo”
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Mt. 5, 13-16
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Vosotros
sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será
salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los
hombres.
Vosotros
sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede
esconder.
Ni se
enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y
alumbra a todos los que están en casa.
Así
alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas
obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
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